ES TIEMPO DE PERDONAR
La
Navidad es un tiempo especial del año, aunque algunos
no comparten esta aseveración. Leía en estos
días varios artículos escritos por creyentes
que opinaban que como Cristo no nació verdaderamente
en Diciembre, las tradiciones que tenemos en Navidad no
tienen ningún significado para nosotros los cristianos.
No estoy de acuerdo en irnos al extremo de no celebrar navidades
o tildarlas de paganas como ellos plantean. Los artículos,
sin embargo, me hicieron meditar en lo que debe ser realmente
el significado y propósito de la Navidad para nosotros
los creyentes. En mi caso particular considero que Dios
ha permitido, para bendición nuestra y de muchos
que no le conocen, que celebremos el cumpleaños de
Jesús en esa fecha.
Somos tentados cada año a pasar la mayor parte de
estos días en reuniones o decorando nuestro hogar
con luces, adornos, un árbol con regalos para familiares
y amigos. Más nuestra prioridad en estas fechas,
no puede ser el adornar nuestro hogar, o andar en celebraciones
sin sentido. Su venida para los que hemos nacido de nuevo
es una celebración diaria. Durante este tiempo del
año, las personas están mas abiertas y receptivas
a escuchar hablar sobre Jesús, al fin y al cabo es
por él esta celebración y bien haríamos
en recordárselo a las personas, comenzando con el
ejemplo de cómo celebramos nosotros la Navidad. Esta
época es propicia para compartir el amor de Dios,
las buenas nuevas de salvación, dar testimonio de
lo que Dios ha hecho en nuestra vida y muy especialmente
para dedicar nuestro esfuerzo y tiempo en restaurar las
relaciones dañadas. El mensaje de Cristo es precisamente
el que nos demuestra la Biblia en Juan 3:16: “Por
que de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado
a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en el
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Gracias a Su Amor hemos sido perdonados y justificados,
Jesús pagó nuestra deuda y ahora no solo tenemos
la salvación, sino también regeneración.
¿Realmente nos damos cuenta a diario, en cada momento
de lo que Dios ha hecho por nosotros? ¿Somos realmente
agradecidos por ser libres y poder tener la opción
de amar, perdonar, hacer lo bueno y tener paz y gozo?
La Palabra de Dios nos amonesta a quitar de nosotros toda
amargura (Efesios 4:31), por muchas razones: 1.Porque así
bendeciremos y no maldeciremos (Romanos 3:14) 2.Para no
desfallecer y perder las fuerzas. El cuerpo se enferma cuando
el alma sufre de amargura (en otro momento estudiaremos
sobre las enfermedades psicosomáticas desde la perspectiva
cristiana) 3. No nos estancaremos en nuestro crecimiento
espiritual (1 Corintios 3:3) 4. El Espíritu Santo
podrá obrar en nosotros con su poder y podremos ejercer
la autoridad que como hijos de Dios tenemos para luchar
contra las artimañas del enemigo. 5. Seremos libres
para perdonar.
El núcleo de la amargura es el amor propio herido.
Ahora como cristianos, tenemos la libertad para decidir
como responder a una situación. Ya no somos esclavos
del pecado. En libro de Gálatas se nos recomienda
a permanecer firmes en la libertad con la cual Cristo nos
hizo libres y no caer otra vez en yugo de esclavitud. Creemos
que tenemos derecho a amargarnos y no perdonar cuando tratan
de destruir nuestros sueños y esperanzas o hieren
nuestro amor propio al tratarnos injustamente. Si estamos
muertos en Cristo, ya nuestra esperanza esta en El, nuestros
deseos son los de El.
Lamentablemente cuando no estamos dispuestos a escuchar
la voz de Dios porque lo que tiene que decirnos nos duele
o porque simplemente no estamos dispuestos a cambiar, hay
consecuencias desagradables para nosotros. Comenzamos a
sentir como nos fatigamos y somos más vulnerables
a perder nuestra paciencia y control. Los ataques del enemigo
hacen mella en nosotros y a la larga ya no somos instrumentos
útiles para Dios, porque estamos apartados de su
santidad. En Hebreos 12:15 se nos exhorta a no dejar que
crezca en nosotros la raíz de amargura porque contamina
a otros e inclusive nos previene que no sea que por eso
dejemos de alcanzar la gracia de Dios.
He visto a hermanos con muchos años de haber conocido
al Señor en los que no se manifiesta genuinamente
el fruto del Espíritu, que es el amor de Dios (Gálatas
5:22,23) Sabemos que Cristo gobierna en nuestro corazón
cuando se manifiesta el amor de Dios en nosotros, no la
amargura, sino gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad,
fe, mansedumbre y templanza que son las distintas caras
de Su amor. El señor nos esta diciendo, desde el
momento que nos entregamos a él, que se compromete
a transformar nuestras vidas. ¿Esta dispuesto a dejarle
hacer eso? No es fácil, el estándar de Dios
es alto. "Amaras al Señor tu Dios con todo tu
corazón, y con toda tu alma, con toda tu mente. Este
es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante:
Amaras a tu prójimo como a ti mismo" (Mateo
22:37,39) Es el amor de Dios que nos constriñe y
nos persuade a hacer lo bueno.
Tal vez, al examinarnos nos demos cuenta que tenemos sentimientos
que nos avergüenza confesar y que nuestras acciones
son equivocadas, y muchas veces herimos a otros con nuestras
palabras y hechos, para sentirnos culpables después.
No entendemos porque actuamos así cuando somos nuevas
criaturas. Lo intentamos un día y al siguiente volvemos
a caer en lo mismo. Si analizamos más profundamente
nuestra situación, y somos honestos, encontraremos
que nuestra vida de oración, meditación en
la Palabra de Dios, alabanza y consagración a Dios
están fallas. El resultado es que tenemos pensamientos
negativos, críticos y acusadores hacia las personas
y situaciones que embargan nuestra mente e influyen en como
nos sentimos, y expresamos. Santiago nos advertía
de esto al decir que de una misma fuente no puede salir
agua dulce y amarga (Sant. 3:11)
Los pensamientos negativos que tenemos nos bloquean para
servir y amar a otros. Nuestros pensamientos reflejan, e
influyen al mismo tiempo, en los sentimientos y acciones.
Dios nos invita a renovar nuestra mente y no conformarnos
a este siglo (Romanos 12:2) De ahí la importancia
de estudiar, memorizar y aplicar la Palabra de Dios en nuestra
vida. Pablo habla de esto en la carta a los Corintios: "Porque
las armas de nuestra milicia no son carnales, si no poderosas
en Dios para la destrucción de fortalezas, refutando
argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento
de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia
a Cristo" (Cor. 10:4-5)
Podremos, entonces, enderezar nuestras sendas y ver como
El nos guía al mostrarnos "Este es el camino,
andad por el" (Isaías 30:21) Esta guía
llega en el día a día, a veces mientras leemos
la Biblia, orando, en el servicio cristiano o conversando
con alguien. Lamentablemente, el diablo también nos
habla a diario para guiarnos por mal camino. El enemigo
nos acusa y nos incita a albergar en nosotros sentimientos
y pensamientos dañinos, mientras que el Espíritu
Santo desea que crezcamos en amor y perdonemos. A quien
escucharas y a quien seguirás dependerá de
como has decidido vivir tu vida.
¿Por qué es necesario perdonar? Porque el
perdón es la clave de la bendición. El perdón
y el arrepentimiento abren nuestros corazones y permiten
que el río del amor y poder de Dios fluya en nosotros.
Necesitamos permitirle al Espíritu Santo revelarnos
aquellas cosas que están por resolver en nosotros.
Solo en oración sincera y humilde, derramando nuestro
corazón delante de Dios podremos comprender mejor
como están nuestros sentimientos, si hay amargura
en nuestro corazón, si necesitamos perdonarnos y
perdonar.
Pasos para Perdonar:
1.- Identifique el agravio: que motivó el sentimiento
de amargura y tristeza.
2.- Reconozca que no perdonar es pecado, no importa de quien
sea la culpa (Efes. 4:30-32; Romanos 14:23)
3.- Confiese que ha pecado (1 Juan 1:9)
4.- Pida a Dios que le ayude a amar, crecer espiritual y
emocionalmente (1 Juan 5:14,15)
5.- Puede ayudarle el escribir una carta a la persona que
la agravió, contándole como se sintió
en ese momento, que ha pasado con usted desde entonces y
perdonándole (no entregue esa carta, rómpala,
es solo para ayudarle a organizar sus ideas, aclarar sus
sentimientos y expresarlos) Si cree que puede hablar con
la persona sin roces para edificación, hágalo.
5.-Perdone, aparte de usted todo el rencor y la amargura
(es una decisión)
6.-Busque andar en el Espíritu y meditar en la Palabra
cada día, para continuar creciendo y renovando su
mente y corazón (Efesios 5:18-20)
7.-Alabe a Dios cada día, cultive un corazón
agradecido Efesios 5:19)
8.-Actúe conforme a la decisión que ha tomado
y no se deje engañar por las acusaciones de satanás
que tratará de hacerle recordar el pasado o que confíe
en sus sentimientos y no en el poder de la sangre de Cristo
que nos limpia de todo pecado.
Cuando nos quejamos estamos enjuiciando y cuestionando
la voluntad de Dios. Somos hijos de Dios y como tales, nuestra
palabra tiene autoridad, usémosla con sabiduría
para bendecir. Tengamos la certeza que Dios esta en control,
tal como le hemos pedido que este control de nuestra vida,
familia, trabajo, hijos y todo lo que tenemos. Cuando viene
la prueba, no temas porque el Señor tu Dios esta
contigo y te sostendrá y te dará, si se lo
pides, el valor, el amor y la fortaleza que necesites para
salir mas que vencedor de esa situación. Tenemos
una nube de testigos observando el testimonio que damos.
¿Qué tal es el tuyo? ¿Necesitas perdonarte
o perdonar a alguien? Hoy es el día, no esperes más.
|